Participación ciudadana en la lucha contra la corrupción | Opanoticias



El día de ayer en Neiva, la senadora Claudia López estuvo impulsando entre los ciudadanos la consulta popular contra la corrupción, razón por la cual participó en varios eventos públicos especialmente con estudiantes de las diferentes instituciones de educación superior de la ciudad, eventos que fueron aprovechados para recoger las firmas necesarias para la primera etapa de la consulta. Según la senadora, aspira a recoger cinco millones de firmas para convocar a las urnas, momento en el cual serían necesarios once millones de votos para aprobar cada una de las siete propuestas que conforman la consulta popular. La firmatón va por buen camino en palabras de la senadora, y en el Huila se han recogido hasta ahora cincuenta mil, de las ciento cincuenta mil que se tienen como meta.

Durante su recorrido por la ciudad, la senadora estuvo acompañada además por gente del partido verde en el Huila, especialmente por el concejal Mateo Trujillo, quien a propósito fue condecorado en días anteriores como Concejal Visible, en reconocimiento por su gestión decidida en contra de la corrupción en la ciudad desde esa Corporación.

En sus respectivas intervenciones tanto la senadora como el concejal dieron un mensaje común acerca de la importancia de ejercer la calidad de ciudadanos a la hora de atacar efectivamente la corrupción, fenómeno que se ha convertido en el problema más visible del país como consecuencia directa del fin del conflicto armado con las FARC. En efecto, un país en guerra difícilmente puede pensar en otra cosa que no sea combates y violencia.

Ese estado de violencia armada constante, ocupando todos los espacios de la vida pública de nuestra sociedad –El Huila sabe muy bien de esto-, ha venido disminuyendo decididamente desde el acuerdo del cese bilateral durante las negociaciones del proceso de paz, y actualmente durante la implementación de los mismos, situación que deja al descubierto una realidad invisible para muchos durante años, y es que las FARC no han sido nunca nuestro mayor problema. Nuestro verdadero problema se llama corrupción.

Teniendo el panorama claro, es posible como sociedad que seamos conscientes de la realidad que nos afecta, y empecemos a tomar medidas encaminadas a hacerle frente de manera decidida. Nadie ejerce la ciudadanía en medio de un combate, pero sin las balas de por medio ya no hay excusa, y todos debemos ser conscientes del papel que jugamos dentro del sistema democrático del país para actuar en consecuencia.

¿Y cómo hacemos los ciudadanos para enfrentar el problema de la corrupción? porque la corrupción no es un asunto exclusivo de políticos, funcionarios o contratistas; es un problema de todos como sociedad. Es un problema de cultura y de mentalidad.

Es hora de entender que todos somos responsables del problema, y que tenemos en nuestras manos el poder de cambiar el curso de la historia.  Los ciudadanos tenemos el poder del voto y es mediante ése poder que ejercemos nuestro derecho a decidir quiénes deben ser nuestros gobernantes, no estamos condenados a sufrir eternamente las consecuencias de malas administraciones.

Sin embargo parece que no resulta tan fácil como en principio puede creerse, pues en la práctica el ejercicio del voto para que sea efectivo, también debe cumplir con algunos parámetros. En efecto, sólo el voto consciente, libre e informado logra transformar la realidad. Para nadie es un secreto el problema que representa para la democracia la compra y venta de votos, pero aunque parezca difícil de creer, es más dañina la abstención.

El corrupto se beneficia directamente de la indiferencia, pues sabe que un ciudadano que no ejerce sus derechos facilita que pueda asegurar la votación necesaria para llegar al cargo que quiere, pues le basta con comprar un porcentaje de los votos aprovechando de manera oportunista, las necesidades de quienes no tienen acceso a los servicios básicos y que han sido condenados a vivir en situación de exclusión y pobreza que solo se agudiza elección tras elección, como en un círculo vicioso casi imposible de romper.

Dos problemas perpetúan la corrupción: la mentalidad del todo vale y la indiferencia del ciudadano. Si usted no quiere que el corrupto siga sentado en un cargo de representación popular lo invito a ejercer el poder que tiene a través del voto, y lo invito a ir más allá, a participar, a inscribirse, a pedir cuentas, a ser un verdadero ciudadano. Basta de excusas.

Cuando usted dice “robó pero hizo algo” está justificando la corrupción, y cuando dice “todos son corruptos por eso no voto” está ayudando a elegir a ese corrupto, pues él no necesita de mucho esfuerzo para conseguir el porcentaje necesario del censo electoral. Si usted es de los que no creé en nadie, igual lo invito a que se levante el día de elecciones y vote en blanco, pero no se la siga dejando fácil a los corruptos que tanto critica.

Frente a la corrupción es necesario pasar de las palabras a las acciones, es importante empezar a participar de manera activa en la vida política de la ciudad y del país; la forma más inmediata es a través del voto pero no es la única manera. ¿Está cansado de ver a los mismos en campaña, o a los amigos y familiares de quienes por años han saqueado las instituciones? Pues inscríbase, sea usted el candidato. Es hora de derrotar al corrupto demostrándole que no es indispensable, que no es bienvenido.

Por último quisiera resaltar la importancia que tienen para la salud de la democracia eventos como los realizados ayer con la senadora, que también son espacios de participación ciudadana; sin embargo creo que son insuficientes pues se circunscriben al entorno académico de la universidad, lo que limita la efectiva participación. El mensaje debe llegar a los barrios, a las comunas, a los ciudadanos históricamente excluidos.

La política es el arte de servir a los demás, y necesitamos más ciudadanos dispuestos a servir.

Twitter @ginachef

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