Padre Luis Alfonso Vargas, un opita servidor de Dios en los Estados Unidos | Opanoticias



El sacerdocio o la vocación religiosa, sea cual sea el credo, más que una profesión, es un llamado de Dios para los creyentes que quieran servir en su obra, en algunas ocasiones esa labor se debe hacer fuera de su terruño natal y ese es precisamente el caso de nuestro invitado esta semana en la sección Opitas en el Mundo: el padre Luis Alfonso Vargas.

 

Vargas es un sacerdote católico oriundo de Tarqui que emprende su misión en los Estados Unidos, un trabajo en el cual ha tenido la posibilidad de apoyar a los católicos hispanos de su diócesis y en donde ha podido comprender la amplia idiosincrasia del latinoamericano residente en ese país.

 

“Me siento bien adaptado sirviendo con amor y alegría a las comunidades hispanas como son los mexicanos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, dominicanos, entre otros. Esto es realmente un gran regalo de Dios y muy enriquecedor”, expresó.

 

El Padre Luis Alfonso lleva siete años de ministerio en los Estados Unidos. 

 

El llamado divino

 

El padre Luis Alfonso es oriundo de Tarqui, más exactamente del corregimiento de Maito, es el cuarto de seis hijos  fruto de un matrimonio que lleva medio siglo de unión, entre el paisaje rural y tranquilo así como de una vida comunitaria, comenzó a sentirse ligado a su fe y a servirle a Dios.

 

Mi educación familiar siempre estuvo en torno a la fe y todo en el pueblo se movía alrededor de los eventos de la Iglesia, creo que lo que más marcó mi infancia y mi adolescencia fue el ambiente de fe y de Iglesia que se respiraba en el pueblo”, dijo.

 

Eso sí, también disfrutaba de momentos seculares de gran impacto como los paseos con la familia o sus amigos.

 

Otro aspecto que marcó su relación con Dios fue el hecho de haber sido consagrado por su madre a Jesús, en su advocación del Señor de los Milagros, por lo que todo apuntaba hacia un único estilo de vida: el sacerdocio.

 

“El llamado al sacerdocio es un misterio de Dios a quienes Él siembra la semilla de la vocación y de acuerdo a esto creo que mi vocación estaba destinada desde mi nacimiento, desde muy pequeño ya pensaba en el sacerdocio como único ideal, ser un servidor de Dios para toda mi vida, así es que puedo decir que sentí el llamado al sacerdocio desde niño”, comentó.

 

El Padre Vargas estudió en el Seminario Conciliar de Garzón. 

 

El seminario y las parroquias

 

Definido ese camino, el Padre Luis Alfonso dejó su terruño natal para radicarse en Garzón, a estudiar en el Seminario Conciliar María Inmaculada, siendo formado por los padres de la Congregación de la Misión de san Vicente de Paul.

 

Fueron nueve años en donde este tarqueño a mucho honor estudió filosofía, teología y experiencia pastoral, antes de ser ordenado como sacerdote, donde comenzó a colaborar en la pastoral juvenil, primero en la parroquia de San Francisco Javier de Acevedo y en la parroquia San Lorenzo de Suaza.

 

No menos importante fue su labor en las parroquias de La Plata, de donde guarda muchas experiencias y amigos.

 

Una visita que lo cambió todo

 

Durante ese periodo como sacerdote, la Diócesis de Garzón recibió la visita del obispo de Winona (Estados Unidos) quien le solicitó al obispo de Garzón, sacerdotes para apoyar al ministerio hispano en su territorio, eso en el año 2008, ese fue el punto de partida para que nuestro invitado diera el paso para abandonar su país.

 

“Le pedí al Obispo Rigoberto Corredor permiso para realizar una misión fuera de Colombia, quien a su vez me pidió venir a servir a la comunidad hispana de la Diócesis de Winona quienes sufren las dificultades y penurias en el mundo de la inmigración”, dijo.

 

Para el Padre Luis Alfonso, la experiencia norteamericana no ha sido tan fácil aunque la considera como un regalo de Dios. 

 

Su presente

 

Actualmente el Padre Luis Alfonso es vicario parroquial en la parroquia de San Francisco de Asís de la ciudad de Rochester en el estado de Minnesota, son 7 años en los que, si bien ha dado lo mejor para orientar espiritualmente a su rebaño, no ha sido nada fácil por lo que significa vivir en otra cultura.

 

“Tengo que decir con honestidad que no fue nada fácil la adaptación. Empezando por el idioma, aunque mi trabajo está enfocado en la comunidad hispana donde la lengua es el español, si no hablas inglés quedas aislado de la realidad. Segundo, el sistema de trabajo es muy diferente, aunque en realidad es algo muy valioso e importante, entrar a formar parte de esta cultura y mentalidad norteamericana lo he visto muy positivamente por su estricta y perfecta organización”, comentó.

 

Pese a todo, valora los momentos positivos que ha dejado esta experiencia, aparte de interactuar con la comunidad latina, también ha logrado tener conexión con los ciudadanos estadounidenses quienes lo han aceptado con agrado.  

 

“Puedo concluir diciendo que ha sido un proceso de mucho aprendizaje en el que he ido adaptándome con gozo y alegría”, comentó.

 

Ser sacerdote en Estados Unidos

 

Ejercer el sacerdocio católico en los Estados Unidos no es una tarea fácil: por un lado se trata de un país donde los católicos son una minoría (21 por ciento de la población), por el otro, es una sociedad donde a Dios y a lo espiritual se le viene dejando a un lado, si a ello se le suman los escándalos de los sacerdotes por los casos de pedofilia y la actitud anticatólica de algunos sectores de la mayoría protestante, el caso es aún más complejo.

 

No obstante, para este opita, el mejor remedio para ejercer su labor pastoral es el testimonio y la fortaleza para no desfallecer ante las exigencias de su ministerio.

 

Cada vez se hace más difícil evangelizar y sembrar la semilla de la fe, también es cierto que la Iglesia se ha visto tristemente empañada por casos que avergüenzan y decepcionan a todos los cristianos católicos. Pero también es muy gratificante saber cómo los católicos tenemos sacerdotes y obispos de verdadero testimonio que siguen con la frente en alto sin desfallecer ante los muchos ataques y agravios que se reciben al nombre de nuestro Señor Jesucristo”, comentó.

 

Esre tarqueño de nacimiento extraña mucho su tierra aunque como sacerdote, está abierto a ejercer su labor en cualquier parte. 

 

Extrañando su Huila

 

Casi una década por fuera del país y de su territorio ha dejado huella en la mente de este sacerdote que es consciente de que cada día que pasa, extraña lo que lo identifica ante el resto del mundo.

 

El Huila es mi Huila, extraño en primer lugar mi familia, extraño también la gente linda de mis parroquias con quienes mantengo una amistad muy viva y hermosa, extraño la comida y la alegría que se experimenta en todo momento en la vida sencilla de nuestros pequeños pueblos y la vida alegre del campesino”, mencionó.

 

Por ahora este ministro católico debe conformarse con visitar a su Huila de vacaciones, donde experimenta lo mejor de su tierra y su gente; en cuanto a volver, Luis solo tiene en mente una cosa, está abierto a emprender su labor sea en su tierra o en el exterior.

 

“Como sacerdotes tenemos nuestros superiores que son los que determinan la estadía y el servicio de un presbítero en un determinado lugar, estoy abierto a cumplir la voluntad de Dios en la voluntad de mis superiores”, concluyó.