Crisis oportunidad de cambio | Opanoticias

Crisis oportunidad de cambio




A mediados de los 90 el entonces Presidente de la República Ernesto Samper se vio envuelto en un escándalo por la entrada de dineros del Cartel de Cali a su campaña, lo cual hace parte de uno de los capítulos más vergonzosos de la política colombiana. En medio de los despropósitos e ilícitos que infortunadamente se han visto en la historia política colombiana, que hechos como los de la campaña presidencial del 94 destaquen es bien diciente de la gravedad que tuvo. Y es que no fue para menos. El conocido como “Proceso 8000” implicaba directamente al Presidente de la República con la financiación ilícita. A pesar de la magnitud y gravedad que tuvo esto, como suele suceder en los escándalos de la política colombiana, el más alto implicado nunca fue condenado a pesar de las pruebas que existían. La Cámara de Representantes, no obstante haber encontrado mérito suficiente para abrir la investigación formal, finalmente la cerró por una votación de 111 representantes contra 43. Difícilmente los congresistas condenarían al jefe de la “mermelada” de la época, el presidente.

 

Este escándalo del 8000 tuvo muchos implicados además del presidente y causó una crisis institucional que remeció el establecimiento de la época, llegando incluso a afectar las relaciones con Estados Unidos, soporte tradicional de los gobiernos colombianos. No obstante, parece que la clase política tradicional no ha aprendido y han venido profundizando un proceso de descomposición sin precedentes. Después de haber vivido la década pasada el proceso de la parapolítica, con alrededor de un tercio de los miembros del Senado de la República involucrados, llegamos hoy en día al escándalo de Odebrecht. Este apenas está iniciando, sin embargo sus consecuencias pueden ser incluso mayores que las del 8000, no solo por los involucrados (el presidente y el candidato de la segunda fuerza política del país –el Centro Democrático-) sino por el contexto en el que se dan. Hay un inconformismo cada vez más creciente en muchos países y Colombia no es ajena a esto. Los escándalos de corrupción, del cual Odebrecht es solo el más reciente de ellos, la situación económica, un gobierno cada vez más impopular y las redes sociales (que facilitan que las personas se informen y accedan a contenidos antes más fácilmente ocultados o minimizados en los medios tradicionales), hacen de este contexto propicio para que la crisis actual tenga repercusiones aún mayores que las del pasado. Sin embargo, esto no es necesariamente negativo.

 

Es claro que hay un hastío en gran parte de la ciudadanía. No obstante, si esta no se decide cambiar, empezar a cambiar a los líderes políticos tradicionales y su proyecto de país, no podremos convertir la crisis en una oportunidad de cambio. El “nuevo 8000” apenas empieza, ya veremos en qué termina y cómo actuarán los ciudadanos, ojalá no sea esta otra nueva oportunidad de cambio perdida.

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