Clara Isabel Ochoa, toda una ‘maestra’ opita en el exterior | Opanoticias



Radicarse en dos países por lo general es algo que los opitas pueden animarse, no obstante, hacerlo en regiones poco conocidas es algo digno de mencionar, ese es el caso de una docente opita que ha encontrado en el exterior, una aventura.

 

Es el caso de Clara Ochoa, una docente nacida en Neiva y que ha vivido, primero en Azerbaiyán y luego en Kuwait, donde actualmente reside junto con su esposo y sus hijos.

 

Para esta neivana, vivir en sociedades bastante diferentes de la colombiana, ha sido cuestión de aprender y adaptarse.

 

“Luego de vivir mucho tiempo por esta parte del mundo uno aprende muchas cosas básicas para acostumbrarse y poder manejar la vida en medio de una comunidad musulmana”, explicó.

 

Una escuela, su legado

 

Clara nació en Neiva y se graduó de Licenciada en Educación Prescolar en la Universidad Surcolombiana, mientras comenzaba a desempeñarse en el plano laboral, junto con Norma Trujillo, una de sus compañeras de la universidad, comenzó a cimentar un proyecto educativo que hoy en día es un colegio de la Capital Opita.

 

Esa escuela ahora tiene 25 años, fue fundada en el 92. Con la colaboración del líder comunal del sector de las Acacias Jorge Peña, comenzamos a trabajar con las uñas, buscando patrocinio y ayuda para poder iniciar a funcionar ese primer año y ayudándonos con los pocos recursos económicos que contábamos. Utilizando como locación, unas aulas construidas durante la alcaldía del señor Jairo Morera, se dio apertura a lo que hoy es conocido como Institución Educativa Jairo Morera Lizcano de Las Acacias”, declaró. 

 

Hoy en día la comunidad de la zona poco recuerda esos comienzos sin embargo, Clara se siente contenta de lo que fue ese inicio y en lo que derivó ese proyecto.

 

Clara vivió 10 años en Azerbaiyán. 

 

El amor y a Azerbaiyán

 

Durante ese periodo Clara encontró el amor de la mano de un ingeniero opita quien por motivos labores aceptó una oferta laboral en Azerbaiyán, una ex república soviética ubicada entre Rusia e Irán.

 

Para nuestra invitada, el reto laboral de su esposo fue, más que una oportunidad para un mejor futuro para sus hijos, fue un desafío por lo que significaba vivir en un país poco conocido, eso sí, con los retos, llegaron las oportunidades y estas no tardaron en dar sus frutos.

 

“Cuando nos mudamos, al llegar a Bakú (la capital de Azerbaiyán), había una pequeña colonia latina fue nuestra mano derecha en esta transición. Pero la necesidad hace que tú te muevas y comiences a aprender cosas nuevas, fue así como comencé a estudiar inglés y ruso para comunicarme tanto en el colegio donde estudiaban mis hijos, como en el día a día de la ciudad”, dijo

 

Y a la par del trabajo de su esposo, Clara obtuvo un empleo como docente en un colegio de ese país, donde enseñó español, a ello se le suma que su estancia en tierra azerí le permitió explotar una de sus aficiones: la pintura, creando un grupo de mujeres dedicadas a este arte.

 

Cabe destacar que Azerbaiyán es una nación mayoritariamente musulmana aunque más abierta comparada con países de la misma fe y tras una década viviendo en ella, no solo aprendió a adaptarse, también a explotar sus conocimientos de docente y con tres nuevos idiomas aprendidos: inglés, ruso y azerí, esta última que es la lengua oficial de esa nación aunque solo expresiones básicas.

 

Estando en Azerbaiyán, redescubrió uno de sus grandes amores, la pintura; fue así como hizo un club de mujeres amantes de este arte.  

 

Destino Kuwait

 

Tras 10 años viviendo en esta ex república soviética, nuevamente la labor de su esposo la hizo cambiar de aires, aunque en esta ocasión en Kuwait, país del oriente medio, conocido por su gran producción petrolera.

 

Como ocurriera con Azerbaiyán, Clara comenzó a adaptarse aunque lo aprendido previamente en la ex república soviética, permitió perderle el medio a muchos estereotipos, a ello se le suma que su conocimiento de inglés ha facilitado su comunicación con el entorno local aunque de vez en cuando debe aprender algo de árabe para poder expresarse en zonas un poco más tradicionales.

 

Eso sí, a diferencia de Azerbaiyán, Kuwait es una nación bastante conservadora, por lo que lo más importante, fue adaptarse a las normas.

 

Aquí hay más reglas, por suerte no salgo cubierta pero si de una forma más conservadora y esto ayuda a que uno se sienta más cómodo para que cuando uno salga a la calles no lo miren raro, escuchar los canticos desde las mezquitas, las restricciones en la comida son diferentes y tampoco se pueden demostrar demostraciones de cariño y afecto…es una sociedad bastante machista”, declaró.

 

Tanto en Azerbaiyán como en Kuwait, esta maestra opita ha encontrado amistad en personas de diversas partes del mundo. 

 

Su Huila y su presente

 

El vivir en lugares lejanos ha hecho que Clara y su familia extrañen mucho su tierra y los parientes que han dejado en estas latitudes, algo que se acentúa cuando se trata de comunicarse con ellos, es por eso que cuando puede, busca visitar Colombia al menos una vez al año.

 

“Extraño del Huila muchas cosas, pero definitivamente lo que más se extraña es la familia, a veces es complicado comunicarme con ellos con la frecuencia que quisiera, además influye mucho el cambio de horario. Esa comunicación diaria se extraña y eso me hace mucha falta”, explicó. 

 

Eso sí, por ahora no tienen pensado un retorno al Huila de forma permanente, los problemas laborales y el hecho de asegurar un futuro para sus hijos, hace que ‘la luchen’ para darles lo que ellos necesitan. 

 

“Por ahora nuestros planes no están el volver a vivir en el Huila, la parte laboral es bastante influyente, cuando tienes hijos debes luchar para poderles asegurar un futuro y brindarles una oportunidad en la universidad, por ahora no pensamos regresar, tal vez en nuestra época de retiro podamos pasar temporadas más largas en mi tierra”, dijo.